Tiene sitio web. Tiene Instagram. Tiene ficha de Google. Y ninguno se habla con el otro.
Pasa todo el tiempo: el sitio dice una dirección, la ficha de Google dice otra porque nadie la actualizó cuando se mudaron de piso, y en Instagram el horario es el de antes de la pandemia. El paciente ve tres versiones de la misma clínica y desconfía. Google también.
Ponemos todas las piezas a trabajar como una sola. No es sumar canales: es que cada uno empuje al siguiente.
Es el conjunto de puntos donde un paciente puede encontrarlo —buscador, mapa, redes, directorios, reseñas— funcionando con la misma información y empujando hacia el mismo lugar: pedir la cita. Cuando están sueltos, cada uno reparte el esfuerzo del otro.
Para la clínica que ya invirtió en piezas sueltas y no ve retorno. Para el consultorio con varias sedes que necesita coherencia entre todas. Y para el médico que quiere dejar de improvisar cada mes.
Listamos todo lo que existe hoy a su nombre, incluidos los perfiles viejos que ya nadie recuerda y siguen apareciendo en Google.
Se corrigen datos, se reclaman fichas y se cierra lo que sobra.
El sitio, las redes y la ficha empiezan a apuntarse entre sí.
Cada mes, cuántos pacientes nuevos y por qué canal.
Este método lo aplicamos hace más de diez años, y es el mismo con el que Roger Ruiz ha montado ecosistemas para más de 200 negocios. En salud lo llevamos afinando desde que el primer cliente médico nos dijo que su problema no era falta de likes, sino que nadie le contestaba el teléfono a tiempo.
¿Tengo que cambiar todo? No. Se aprovecha lo que funciona y se corrige lo demás.
¿Cuánto tarda en notarse? La corrección de datos se nota en semanas en el mapa. El resto, en meses.
¿Sirve para una sola sede? Sí, y suele ser más rápido.
Médicos, clínicas y empresas que confiaron su crecimiento a Profesionales del Marketing. Cada testimonio lleva nombre y apellido.