Por Roger Ruiz, director de Profesionales del Marketing.
La consulta llega siempre con la misma tensión: el médico sabe que debería publicar, y a la vez teme que un contenido mal planteado le cueste un problema con el colegio o con un paciente. Es un miedo razonable, y es la razón por la que muchos buenos profesionales no publican nada.
La buena noticia es que la línea es más clara de lo que parece, y que el contenido que sí se puede hacer resulta ser el que mejor funciona.
No hay una lista universal, pero los criterios que rigen la publicidad sanitaria se repiten en todas partes y en Panamá funcionan igual. Tres principios ordenan casi todo:
"Resultados garantizados", "cura definitiva", "el mejor de Panamá". Un resultado clínico depende del paciente, y afirmarlo de antemano es lo primero que se cuestiona. Se puede describir lo que el procedimiento hace; no lo que le va a pasar a quien está leyendo.
Contenido que exagera un riesgo para empujar a la consulta. Informar sobre una señal de alarma es correcto; asustar para vender no.
Sin consentimiento por escrito no hay foto, no hay video y no hay caso, aunque no se vea la cara. Y el consentimiento es específico: firmar para el expediente no es firmar para Instagram.
Es lo que más pide el médico de estética y lo que más problemas genera. Si decide publicarlo, tres condiciones no negociables: consentimiento escrito y específico para redes, mismas condiciones de luz y ángulo en las dos fotos, y ninguna promesa de que otro paciente obtendrá lo mismo.
Cuando la especialidad es sensible o el consentimiento no está claro, funciona igual de bien explicar el procedimiento paso a paso: qué se hace, qué se siente, cuánto dura la recuperación. El paciente que duda quiere saber en qué se está metiendo, no ver el resultado de otro.
Las cinco que le hacen todos los días. Son las que la gente teclea en el buscador y las que mejor rendimiento tienen.
Cómo es la primera cita, qué llevar, cuánto dura, si duele. Baja la barrera de agendar más que cualquier oferta.
Sin conflicto ético alguno, y resuelve una duda real: a dónde voy y quién me atiende.
Corregir una creencia extendida posiciona autoridad sin necesidad de hablar de sí mismo.
Este es el error de fondo. Instagram no indexa en Google, no es suyo y puede desaparecer mañana. Sirve para que lo conozcan y para sostener la confianza, pero el paciente que busca activamente su especialidad está en el buscador, no en el feed.
Por eso lo que se publica en redes tiene que aterrizar en algo propio: la ficha de Google, el sitio, una publicación que quede. Lo tratamos en Redes Sociales para Salud.
Dos publicaciones semanales sostenidas durante un año valen más que quince en una semana buena y después nada. Se logra grabando en bloque una vez al mes; es lo que hacemos en Producción Audiovisual.
Se puede, y en algunos casos filtra bien. El riesgo es que un precio sin contexto se compara con el de otro que no incluye lo mismo. Si publica precio, publique qué incluye.
Orientación general sí; diagnóstico o indicación de tratamiento, no. Sin examinar al paciente no hay criterio clínico, y la conversación queda registrada.
Sí. Meta restringe promesas de resultados, ciertos tratamientos y el uso de datos de salud para segmentar. La campaña se arma dentro de esas reglas desde el inicio: lo vemos en Manejo de Campañas Meta.
Una reseña pública de Google se puede citar. Un mensaje privado, solo con permiso explícito.
Sí, sin entrar en detalle clínico y ofreciendo resolverlo por privado. Lo desarrollamos en reseñas de Google.
La ética no limita el contenido médico: lo ordena. No prometer, no asustar y no exponer al paciente deja fuera justamente lo que peor funciona, y deja dentro lo que construye confianza. El resto es constancia y que lo publicado aterrice en algo propio.
Si quiere que armemos su calendario dentro de esas reglas, escríbanos.
Roger Ruiz — Director de Profesionales del Marketing. Más de diez años dedicados exclusivamente al sector salud en Panamá y más de 100 médicos, clínicas y centros especializados atendidos. Ver perfil.
Médicos, clínicas y empresas que confiaron su crecimiento a Profesionales del Marketing. Cada testimonio lleva nombre y apellido.